Transferencia tecnológica, el potencial estratégico ignorado en la península

Ensenada, Baja California. 17 de febrero de 2018 (Informe § Hokana).- La globalización no ha sido aprovechada de la misma forma por todas las naciones del mundo. En los últimos años, China ha logrado crear y posicionar sus propias marcas tecnológicas a nivel mundial, mientras México se ha quedado lastimosamente rezagado.

El dominio absoluto de las firmas norteamericanas o europeas como Apple, Volkswagen o Hewlett Packard (HP) lentamente se desvanece en el mercado mundial.

Hace diez años era impensable que dichas empresas tuvieran que competir en el mundo con productos chinos como las computadoras Lenovo, mismas que ya disputan el primer lugar en ventas mundiales a la marca HP; los automóviles chinos FAW y los JAC que el magnate Carlos Slim ha traido a México; los celulares Xiaomi o Huawei que superan las ventas globales de Apple o las pantallas planas marca Hisense, la empresa china que en 2016 invirtió más de 20 millones de dólares en Baja California y en 2017 rebasó las ventas mundiales del gigante japonés Sony.

En contraste, México (que se ostenta como uno de los mayores productores de automóviles en el mundo) no ha podido consolidar una marca propia de automóviles a nivel nacional, ni colocar cualquier otro producto tecnológico (con una notable excepción que más adelante se analizará en este informe) en los mercados internacionales.

Esta realidad resulta injustificable, cuando fue nuestro país el que se integró primero a la Organización Mundial de Comercio (OMC), en el año de 1995; es decir, 6 años antes que China.

La causa del rezago en los productos tecnológicos es simple y ha sido repetida hasta el cansancio en los círculos académicos: México no invierte lo suficiente en ciencia, investigación y desarrollo.

Sin embargo, desconocido para muchos mexicanos (incluida la clase gobernante), existe una práctica que rápidamente podría poner fin a la precaria situación mexicana: la transferencia tecnológica.

El proceso de transferencia de tecnología consiste en que el conocimiento, las técnicas y las tecnologías de una institución o empresa pase legalmente a otra (extranjera o nacional), con el fin de generar nuevas aplicaciones y productos derivados del conocimiento transferido.

Modelo asiático

La República Popular China es un caso ejemplar en el aprovechamiento de la transferencia tecnológica, mismo que les ha permitido generar productos propios a partir del conocimiento de las empresas transaccionales que se han instalado en China durante las últimas décadas; una alternativa eficiente a la generación de conocimiento “desde cero”.

Como complemento al aumento constante en la inversión directa en ciencia e investigación (que actualmente alcanza 2% del PIB chino), el gobierno del país asiático lleva años demandando un  masiva transferencia de tecnología proveniente de las empresas extranjeras que invierten en su territorio; esto a través de incentivos fiscales, obligatoriedad para las empresas extranjeras de asociarse con compañías chinas a través de proyectos conjuntos (Joint Ventures), e incluso el rechazo de los contratos para las marcas que se nieguen a “compartir” el conocimiento tecnológico con el país asiático.

No es descabellado afirmar que mientras los trabajadores chinos eran explotados en las “maquilas”; el gobierno del país oriental aprovechó para generar las condiciones necesarias para que sus empresas (privadas o estatales) “aprendieran” a crear sus propios productos tecnológicos con miras a colocarlos en los mercados internacionales.

Ahora, mientras las marcas del gigante asiático se consolidan en todo el mundo; los trabajadores chinos ya obtienen mejores sueldos que los mexicanos, elevando el nivel de vida de sus ciudadanos. El incremento del bienestar en la población China llega a tal nivel que el país se está convirtiendo en el hogar de la clase media más importante del mundo. Así, mientras el país asiático reduce la pobreza por millones, en México aumenta año con año.

Soberanía y Defensa

Pero la transferencia de tecnología no solo brinda beneficios para la población que puede aprovechar la creación de productos nacionales de tecnología comercial, sino que es vital para el sector militar y la soberanía de una nación (sectores que requieren de tecnología de vanguardia).

China ha elevado sus capacidades estratégicas al convertirse en un país que puede producir armamento militar de última generación gracias en gran parte a la transferencia tecnológica, entre las que destaca el caza polivalente de quinta generación con tecnología furtiva, el Chengdu J-20, así como sus propios portaaviones.

El avance científico y tecnológico derivado de la transferencia de tecnología también les ha permitido desarrollar tecnología “original” o “nativa” como la primera computadora cuántica del mundo, entre otros avances destacados en materia de inteligencia artificial, sector en el que China ha puesto especial interés junto a las otras dos grandes potencias del mundo: Estados Unidos y Rusia.

“La inteligencia artificial es el futuro, no solo para Rusia, sino para toda la humanidad”, tal y como explica el presidente ruso Vladimir Putin: “Quien se convierta en el líder en esta esfera se convertirá en el gobernante del mundo”.

Durante la XVI Conferencia Internacional Mexicana sobre Inteligencia Artificial (Micai 2017) Miguel González Mendoza, presidente de la Sociedad Mexicana de Inteligencia Artificial (SMIA), aseguró que la edición celebrada en 2017 en Ensenada, BC tendría el objetivo de fungir como “entrada para impulsar la creación de un Centro Nacional de Inteligencia Artificial”. La falta de dicho centro especializado ya sea a nivel estatal o nacional es muestra del tremendo rezago de México en dicho rubro, pero más penoso aún; nuestro país, que fuera pionero en materia de aviación, también se ha rezagado en las áreas de la aeronáutica civil y militar.

Desde el gobierno del ex-presidente Vicente Fox, La Secretaria de Marina Armada de México (Semar) y la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) han sido bloqueadas por Estados Unidos en su intento de adquirir aviones de combate rusos.

Recientemente la firma rusa MiG le ofreció al gobierno mexicano que la FAM probara sus aviones MiG-35, en un trato que incluía programas de transferencia de tecnología y la realización de trabajos en conjunto, así como el establecimiento de producción bajo licencia (es decir que México produzca aviones MiG de la misma forma que produce autos Ford).

Mientras la ruso-fobia se apodera de México, la situación de la FAM bajo la administración de Peña Nieto ha llegado a uno de sus puntos más bajos. Luego de la semi-jubilación en 2016 de los cazas de segunda generación Northrop F5-E (hasta ahora los aviones de combate más poderosos que han formado parte de la FAM); México, con una aviación supersónica al borde del colapso, tendrá que conformarse con esperar la autorización del presidente Trump para que un escuadrón de cazas de cuarta generación, los F-16 lleguen a nuestro país en 2018; esto a pesar de la insistente y atractiva oferta rusa.

El F-16, de manufactura norteamericana, es avanzado para estándares mexicanos pero en realidad ya lleva fabricándose cuatro décadas (a diferencia del MiG-35 que voló por primera vez en 2007); e incluso EU ha comenzado a adaptar sus antiguos F-16 como drones autónomos, en algunos casos para fungir como objetivo de pruebas para las armas norteamericanas más modernas.

Esta situación ejemplifica la excesiva dependencia armamentística y militar de México para con su vecino del norte (profundizada por igual durante las presidencias del PRI y del PAN), un factor clave para entender el actual sometimiento del presidente Peña Nieto, que no debemos olvidar, su debilidad ha permitido el insulto exorbitante de la amenaza trumpista de enviar tropas estadounidenses a México.

Aviación Civil

Precisamente, el área de oportunidad con gran potencial en Baja California (BC) es el creciente sector aeroespacial, uno de los más grandes de México, que se concentra en Tijuana y Rosarito.

Sin embargo, la inversión de las empresas extranjeras en el llamado “cluster aeroespacial” de BC tampoco incluye la transferencia internacional de tecnología que podría incentivar la capacidad de generar componentes aeroespaciales bajacalifornianos, mismos que ya permiten la creación de pequeños aviones de hélice de un sólo pasajero, potencial que coloca a BC como uno de los punteros en el sector aeroespacial nacional.

Del otro lado del océano pacífico, la transferencia tecnológica internacional ha dado paso al flamante C919, el primer avión comercial de fabricación china con capacidad para 170 pasajeros.

Creado en colaboración (Joint Venture) con la corporación quebequense Bombardier Aerospace, el C919 comenzó a desarrollarse en 2008 por la empresa estatal Commercial Aircraft Corporation of China (COMAC).

En menos de diez años el proyecto ha rendido frutos. En mayo de 2017 se realizó exitosamente el primer vuelo y la estatal china COMAC ya se propone el ambicisoso objetivo de romper con el duopolio de Airbus y Boeing en el mundo.

La COMAC y Bombardier fueron dos grandes ausentes en el evento “Cluster-X” en 2017; un congreso latinoamericano co-organizado por la mipoe administración del gobernador de BC, Francisco Arturo Vega de Lamadrid, como proyecto para “compartir retos y experiencias que permitan innovar en la participación y en el desarrollo económico” de los “clusters” (conjuntos de empresas).

El “Clúster X”, llevado a cabo en Tijuana, significó una oportunidad desperdiciada para acercarse a la práctica de transferencia de tecnología, haciendo invitados de honor a alguno de los directivos de la COMAC y/o Bombarider para escuchar de su voz y aprender sobre la transferencia tecnológica entre Quebec y China; con miras a replicar la experiencia y comenzar a crear aviones comerciales pequeños en la península como los Embraer-120, utilizados por la exitosa aerolínea sudcaliforniana, Calafia Airlines, empresa con creciente presencia en el pacífico mexicano, pero al mismo tiempo una de las aerolíneas mexicanas que utilizan aviones de mayor edad, con aeronaves que superan los 15 años de antigüedad.

En lugar de buscar a los principales actores en el proceso de aprendizaje tecnológico; “Cluster X” prefirió tener como invitado de honor al ex-presidente colombiano Álvaro Uribe, acusado en 1991 de vínculos con el Cártel de Medellín, en aquel entonces dirigido por el narcotraficante Pablo Escobar.

También conocido como “el narcotraficante número 82”, Uribe es el principal opositor del Proyecto de Paz en Colombia, un esfuerzo del actual presidente y premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos.

La visita de Uribe, investigado por el Tribunal Superior de Medellín por su participación en dos masacres en Colombia, significó un verdadero insulto a los habitantes de la Península de Baja California, asolada por una mortífera guerra contra el narco similar a la que afectó a la nación colombiana durante 50 años, una guerra que atañe a todo el territorio peninsular, desde Tijuana y Mexicali hasta los Cabos.

Cabe destacar que además Alvaro Uribe, el “invitado de honor” en “Cluster X”, ha tenido reuniones secretas en Miami con Donald Trump.

Es así que hoy por hoy en un México envuelto en violencia, con una pésima gestión económica y las constantes amenazas trumpistas, se ha presentado la mayor caída en toda la historia (o al menos desde que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía tiene registro) del indice que mide la confianza de los consumidores nacionales,

Con la confianza de los mexicanos desplomándose, en el país donde Guillermo González Camarena inventó la televisión a color, pocos se atreven a soñar con una industria propia que al menos produzca televisores de marca nacional, por poner otro ejemplo doloroso.

H2O

Pero no todo está perdido para las marcas mexicanas de tecnología en el mercado internacional. A pesar de todo y en contra de cualquier pronóstico, existe una compañía mexicana de tecnología (en el sentido amplio de la palabra) con alcance internacional: los sistemas de captación, almacenamiento y purificación de agua del Grupo Rotoplas.

Con 35 años de vida, Rotoplas ya opera en Brasil, planea expandirse a Estados Unidos, Chile y Argentina, y en 2017 compró 52.7% de la canadiense Sanzfield Technologies, especializada en el diseño de sistemas de reciclaje de aguas residuales para particulares y pequeñas comunidades.

Por si fuera poco, Grupo Rotoplas se propuso destinar hasta 1.5% de sus ingresos a la investigación y el desarrollo; muy por encima del 0.5% del PIB mexicano que apenas alcanza a invertir el gobierno federal en el desarrollo científico de México.

La exitosa empresa mexicana hubiera sido un candidato ideal para participar vía “Joint Venture” en la construcción de las plantas desaladoras como la que Consolidated Water Corporation (CWC) construirá en Baja California.

Los sistemas de purificación de Rotoplas funcionan a base de alcalinización (proceso que no es adecuado para tratar agua salada) y están diseñados principalmente para el consumidor individual. Pero la empresa mexicana tiene el renombre y la experiencia internacional suficiente para participar con la CWC y recibir la urgente transferencia tecnológica de la desalinización de agua de mar, sobre todo a la escala que se planea ejecutar en Rosarito, BC.

La falta de visión (y excesiva corrupción) que caracteriza a los gobiernos estatales y nacionales mexicanos, sobre todo cuando involucran recursos estratégicos como el agua, es sumamente peligrosa; tomando en cuenta que BC (al igual que su vecino del norte, California) experimenta lustros completos de sequía; lo que pone en riesgo la vocación agrícola en ambas regiones.

Las Californias

Precisamente al norte de la frontera mexicana, la Universidad de California (UC) ocupa el primer lugar entre las universidades que logran obtener patentes del gobierno de EUA, un paso vital para la transferencia tecnológica, ya que las patentes no solo protegen derechos de autor, además son la fuente primaria de información tecnológica para su divulgación, estudio y transferencia.

El sistema de transferencia tecnológica de la UC se ha consolidado como una red institucional distribuida en los diez campus universitarios californianos, un modelo que puede ser estudiado y replicado en las universidades y centros educativos de la península. En este sentido resulta valiosa la propuesta del vicegobernador de California Gavin Newsom, así como del gobernador de Baja California Sur (BCS), Carlos Mendoza Davis: reactivar la Comisión de las Californias (COMCAL). Este foro puede funcionar para fomentar el intercambio científico y educativo en la región.

En México, también es otra de las californias la que destaca como pionera en la transferencia tecnológica: “Baja Sur”, donde se creo la primera oficina de transferencia tecnológica certificada en el país, misma que opera dentro del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) en La Paz, BCS. Así mismo destaca la Academia de Transferencia y Comercialización de Tecnología para las Américas, iniciativa del CIBNOR para capacitar a quienes trabajen en las Oficinas de Transferencia de Tecnología de todo el continente.

Con la fortaleza de esta institución sudcaliforniana, resulta extremadamente acertada la propuesta del candidato presidencial y ex-jefe de gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador: trasladar la sede del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) a la ciudad de La Paz, BCS; convirtiéndolo en una Secretaría de Ciencia y Tecnología con prioridad en los programas de transferencia de tecnología.

Aunque apenas existen un puñado de casos de éxito en la transferencia de tecnología interna, es decir, tecnología generada en centros de pensamiento mexicanos patentada y transferida a empresas mexicanas para la creación de nuevos productos o procesos; BCS ha jugado un papel calve en dichos casos, y puede sentar el precedente para generar un proyecto de transferencia tecnológica a nivel nacional que le permita a México comenzar a crear sus propias tecnologías, y a largo plazo colocar sus productos en mercados nacionales e internacionales. Y tal vez, algún día, recuperar un mínimo de soberanía.