Proponen desplegar tropas de EU en estados fronterizos mexicanos

Ensenada, Baja California. 20 de diciembre de 2017 (Informe § Hokana).- Paul E. Vallely, general retirado del Ejército de los Estados Unidos y presidente de Legacy National Security Advisory Group, ha propuesto el establecimiento de una zona de seguridad veinte millas (32 km) a cada lado de la frontera entre EU y México, misma que sería monitoreada “conjuntamente”, con el objetivo de que cualquier grupo o persona que ocupe esta zona para actividades delictivas que afecten los intereses de México o de los Estados Unidos pueda ser “neutralizado”.

En el portal Family Security Matters, se contextualiza la propuesta destacando el creciente movimiento de delincuentes “trasnacionales”, extremistas islámicos y personas que cruzan ilegalmente la frontera, lo que plantea una amenaza clara e inmediata a la seguridad nacional, según Vallely, quien además explica la sofisticación de las redes ilícitas que trafican narcóticos y explotan el sufrimiento humano para obtener ganancias, sobrepasando la capacidad del gobierno para proteger a los estadounidenses. Aunque no hace mención directa, Vallely se refiere a la crisis de adicción a los opioides que azota al país norteamericano y ha llevado a Trump a declarar una emergencia nacional.

En la visión de Vallely, los estados del norte de México: Baja California Norte (sic), Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas están bajo control criminal, y la Policía y el Ejército Mexicanos son incapaces de detenerlos. Por lo tanto, es en el interés nacional de los Estados Unidos que el gobierno federal de EU restablezca el orden en su frontera sur.

“Debemos seguir vigilantes y adoptar una estrategia fronteriza más agresiva y orientada a combatir el delito”, afirma Vallely, explicando que para “vencer” esta amenaza nacional se debe dejar atrás la estrategia defensiva que requiere de “activos limitados y reglas de enfrentamiento restrictivas”.

La propuesta de Vallely es que EU formule una Estrategia Nacional de Seguridad Fronteriza exhaustiva e integral que, además de la aplicación de la ley, utilice todos los instrumentos del poder estadounidense (diplomático, de inteligencia, militar y económico) coordinada por un solo sistema de comando y control que abarque la frontera terrestre del sur y los puertos de entrada a EU.

El plan propuesto usaría elementos de recursos militares y policiales convencionales y no convencionales. Combina el uso de las fuerzas ya existentes que abarcan la inteligencia, la focalización y la organización estructural para cumplir la misión, incluidas operaciones de base, operaciones ofensivas y defensivas.

El primer paso propuesto por Vallely es organizar tres Grupos Conjuntos de Fuerzas Fronterizas o Joint Border Task Force Groups (JBTFG) y ubicarlos en tres bases operacionales: Texas, Arizona y otra en el sur de California. Estas bases se mantendrán confidenciales. Cada JBTFG se organizaría en base a fuerzas de tarea conjuntas formadas por Fuerzas Especiales, Armada, Fuerza Aéra y Ejército. Las unidades seleccionadas y el personal serían trasladados a las bases designadas. Se establecería un Centro de Operaciones Conjuntas para dirigir al personal tanto de los Estados Unidos como de México.

El objetivo del comando sería apuntalar y conducir operaciones ofensivas en el lado mexicano de la frontera en coordinación con las autoridades mexicanas “cuando sea posible”. La Guardia Nacional, la Patrulla Fronteriza, la DEA y las unidades locales del alguacil llevarían a cabo operaciones de seguridad fronteriza en el lado estadounidense de la frontera. No se menciona la posibilidad de elementos mexicanos desplegados en Estados Unidos.

Según Vallely, esta iniciativa no viola ninguna de las leyes existentes de Posse Comitatus, que impide al personal militar y a las unidades de la Guardia Nacional ejercer atribuciones propias de las fuerzas de orden público, como la policía.

Aunque México lleva una década con sus militares en las calles por la llamada guerra contra las drogas y recientemente aprobó la Ley de Seguridad Interior que regula el uso de las fuerzas militares como cuerpos de seguridad pública; en Estados Unidos apenas se baraja la posibilidad de desplegar tropas de la Guardia Nacional en ciudades extremadamente conflictivas como Chicago, medida que enfrenta una amplia oposición aún en la “militarista” sociedad norteamericana.

“Las preocupaciones y la ansiedad de los estadounidenses, especialmente en los estados fronterizos, han aumentado significativamente en el último año”, afirma Vallely, citando el caso del polémico veredicto en el asesinato de Kate Steinle en San Francisco, California, asesinada por un inmigrante indocumentado de origen mexicano que ya había sido deportado cinco veces.

Los cambios en las operaciones policiales han obligado a los traficantes de drogas y extranjeros ilegales a entrar por áreas cada vez más aisladas, argumenta Vallely, aumentando el número de muertes y el nivel de violencia.  El 78% de los estadounidenses, asegura el reporte, piensa que el gobierno no hace lo suficiente para controlar las fronteras. Por último el general retirado asegura que los yihadistas “globales” son una gran amenaza que ven en la frontera sur un camino de menor resistencia.

Cabe destacar que recientemente se dio a conocer en los medios que el gobierno mexicano tiene planes para crear su propia patrulla fronteriza a imagen y semejanza de la norteamericana. La Policía Federal mexicana, a través de la Gendarmería ya trabaja en coordinación con la Patrulla Fronteriza estadounidense.

El plan de Vallely será presentado al presidente Trump y al Consejo de Seguridad Nacional.

 

 

Fuentes:

Family Security Matters (2017, 04 de diciembre). Joint U.S.- Mexican Border Security Zone Proposed. Recuperado de: http://www.familysecuritymatters.org/publications/detail/joint-us-mexican-border-security-zone-proposed