Por Fin una Intervención Extranjera Cerca de Casa

Por Tim Kirby.

Ensenada, Baja California. 23 de diciembre de 2019 (Informe § Hokana).-  Desde el fin de la Guerra Fría, parece que las fuerzas de EE. UU. y la OTAN han estado buscando hasta el más mínimo Casus belli para comenzar un conflicto y desestabilizar alguna nación extranjera. Estas acciones militares se han centrado exclusivamente en objetivos alejados de la madre patria norteamericana. Lugares distantes como la ex-república de Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia y Siria han figurado como el objetivo final de una intervención «bien intencionada» que terminó con resultados paralizantes para la respectiva población nativa. Sin embargo, el presidente Donald Trump finalmente ha ofrecido intervenir en México para ayudar a la nación latinoamericana con su problema de tráfico de drogas, que en muchos sentidos es también el problema del tráfico de drogas en Estados Unidos. Naturalmente, la respuesta de México fue negativa, pero es bien sabido que Washington no suele aceptar un «no» como respuesta. Si Estados Unidos toma medidas en México, será un tipo de conflicto muy diferente debido a la proximidad de ambas naciones.

Una eventual intervención militar estadounidense en México significaría tres cosas muy importantes para el futuro inmediato de Estados Unidos.

1) «Fortress America» ​​estaría casi confirmado.

Desde hace bastante tiempo existe el rumor de que Donald Trump está tratando de impulsar una especie de Doctrina Monroe 2.0, un concepto denominado «Fortaleza América«. Cabe señalar que el propio Trump nunca ha usado esta expresión aunque con frecuencia se le atribuye a él. Y con el cambio de régimen en escenarios como el de Bolivia, Brasil, y un fuerte impulso en Venezuela; todos respaldados por Estados Unidos (de una forma u otra) definitivamente podemos ver que hay un anhelo evidente de concentrarse al sur de la frontera. Esto contrasta con Ucrania, Siria y el resto de Medio Oriente, escenarios que Estados Unidos está dejando en inercia. Retirar tropas pero «conservar el petróleo» en Siria es un ejemplo perfecto.

Si la teoría de que Estados Unidos también es responsable de los levantamientos en Chile se confirma, y además está dispuesto a asaltar y reorganizar México bajo cualquier pretexto cuestionable, entonces más o menos se comprueba que este concepto de «Fortress America» es más que un término divertido para aficionados a la geopolítica que quieren sentirse inteligentes en sus debates.

Un Imperio Americano que solo tiene ambiciones en su propio continente va a ser muy diferente al hegemón global acostumbrado, de hecho, puede parecerse más a la América de antaño de la que los paleo-conservadores se enamoraron. Para tipos como Ron Paul (uno de los líderes del paleo-conservadurismo), esta podría ser una gran victoria a través de la «fuga hacia adelante».

2) Amerca reafirmaría el dominio continental que ganó en 1846-1848.

Geopolíticamente, Estados Unidos tiene una de las mejores geografías de la historia humana, un país grande con climas tanto generosos como diversos, con océanos masivos que lo protegen de posibles invasores en los flancos. El único vecino al norte (que culturalmente es muy similar) tiene una población muy pequeña. Luego de la guerra anglo-estadounidense de 1812, lo mejor que cualquier adversario ha logrado en suelo americano fue el ataque de Pearl Harbor (los océanos son una defensa fantástica). Sin embargo, a pesar de lo fantasioso que parezca; si el país del sur hubiera ganado la guerra mexicano-estadounidense (1846-1848), México se habría convertido en la potencia dominante en el continente. Comparar geoestrategicamente a Estados Unidos con México puede parece una mala broma, pero a fines de la década de 1840, cuando la lucha era más bien una cuestión del número de tropas y de bayonetas, ambos rivales eran más o menos iguales. Si los mexicanos, simplemente hubieran luchado mejor, hoy controlarían el centro y el sur de lo que hoy es Estados Unidos, así como toda la costa oeste (incluyendo California, en aquel entonces territorio apenas poblado y amenazado incluso por el expansión rusa), posiblemente dando a México la titánica ventaja geopolítica que Estados Unidos disfruta en la actualidad.

Trump ha declarado innumerables veces que China es la mayor y más terrible amenaza, pero su pasión por construir el muro fronterizo y controlar la migración ilegal seguramente colocan a México en el segundo lugar de la temida lista de enemigos. Este deseo de intervenir podría enmascarar la necesidad (desde la perspectiva del presidente) de reafirmar el dominio estadounidense en el continente y repetir el triunfo de 1848, que es una de las principales razones por las que Estados Unidos se convirtió en una gran potencia.

Un gobierno mexicano nuevamente quebrado y humillado por la guerra no será capaz de reclamar la «Reconquista» de su antiguo territorio vía el bono demográfico.

3) La reacción pública al combate sería radicalmente diferente y probablemente mucho más apasionada.

Debido a que hay muchos mexicanos e hispanohablantes en los Estados Unidos, bombardear el sur de la frontera tendrá una respuesta social muy distinta al asesinato de los extraños moradores de las arenas o los seudo-europeos que Washington ha victimado hasta ahora. Las «víctimas» de una intervención en México tendrán una voz mucho más alta de lo habitual y podrían causar protestas masivas al interior de Estados Unidos. Es difícil decir qué sucederá, pero atacar a México crearía un golpe violento en todo Estados Unidos y tendría un carácter muy diferente a las «intervenciones extranjeras» que generalmente se libran en tierras lejanas que nadie puede encontrar en un mapa.

¿Trump apretará el gatillo?

Aunque la posibilidad de esta intervención suena alarmante, hasta ahora Trump ha sido muy reservado en el uso de la fuerza directa, sobre todo en comparación con sus predecesores. Esto hace que romper repentinamente su racha y comenzar a bombardear a nuestros vecinos parezca fuera de lugar para el presidente. Pero bien podría ser una cuestión de prioridades, Trump ve poca importancia en Siria y probablemente ninguna en Ucrania; México, sin embargo, es un tema diferente y puede hacerlo actuar de manera más agresiva.

Si por alguna razón Trump se convenciera de que el fin es inminente, entonces marchar contra México definitivamente cambiaría la trayectoria de la historia estadounidense.

Fuentes:

Strategic Culture (2019, 06 de diciembre). Finally a Foreign War Close to Home. Recuperado de: https://www.strategic-culture.org/news/2019/12/06/finally-foreign-war-close-home/