Inteligencia rusa y china: el Estado Islámico invadirá Asia Central

Vista aérea de Astaná, capital de Kazajistán

Ensenada, Baja California. 31 de mayo de 2018 (Informe § Hokana).- Como reportamos a principio de año, el terrorismo continúa su retirada desde Medio Oriente rumbo a otras regiones de Asia central. Esta amenaza notable para la estabilidad de la región ha sido reportada en los medios internacionales como el imprevisto “surgimeinto” de yihadistas provenientes de países como Uzbekistán, Tayikistán y más notablemente miembros chinos de la etnia uigur, provenientes de la región autónoma de Xinjiang, China.

En 2017, El Estado Islámico realizó por primera vez en su historia una declaración amenazadora contra el gobierno chino, y ahora, fuentes de las agencias militares y de inteligencia rusas informan que la preparación de una operación ofensiva a gran escala contra Rusia a través de Tayikistán y Uzbekistán se encuentra en la fase final y que Afganistán será la piedra angular de esta operación.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Tayikistán, Sirodzhiddin Aslov, anunció abiertamente la activación de los terroristas en la región:

“Vemos la activación de los grupos terroristas, su avance a las regiones del norte de Afganistán, especialmente en los territorios fronterizos con Tayikistán, el aumento en el número de miembros de Daesh (Estado Islámico) y la participación de cierta cantidad de ciudadanos de las repúblicas postsoviéticas en los grupos y movimientos terroristas presentes en Afganistán… esto nos causa seria preocupación”.

Según el director de la Estructura Anti-terrorista regional de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), Evgueni Sisóev, el número de terroristas que operan en Afganistán es de alrededor de 3,000 personas. Esta información ha sido confirmada por el Ministerio de Defensa de China.

Fuentes de la República Popular China confirman que ahora hay al menos 3,800 militantes operando en 160 células terroristas móviles y se concentran en la provincia afgana de Nangarhar, en la frontera con Pakistán, donde los talibanes (aparentemente no alineados al Estado Islámico) controlan la producción y el tráfico de drogas.

También se piensa que se ha creado infraestructura para el entrenamiento de militantes y terroristas suicidas del Daesh.

Contra Rusia

Según fuentes militares rusas, los terroristas ahora se están retirando de Siria e Irak por mar hasta el puerto de Karachi en el sur de Pakistán. Después de eso, llegan a Peshawar, una localidad cerca de la frontera afgana y finalmente se instalan en su nueva base de operaciones en Achin, un distrito en el sur de la Provincia de Nangarhar en Afganistán.

A partir de finales de 2017, los terroristas lograron atraer hasta 500 militantes de Siria e Irak, incluidas varias docenas de mujeres. Las fuentes dicen que la mayoría de ellos son ciudadanos de Francia, Sudán, Kazajstán, República Checa, Uzbekistán, etc.

El objetivo principal del Estado Islámico en Afganistán, de acuerdo a Rusia, no solo es desestabilizar el país, sino también la invasión a gran escala de tres repúblicas centroasiáticas y postsoviéticas: Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán, con el fin de llevar la tensión a las fronteras rusas.

Contra China

China hizo un anunció importante en noviembre pasado: por primera vez, sus fuerzas especiales serán desplegadas en Siria. El objetivo chino es “neutralizar” a 5,000 combatientes uigures chinos que se han sumado a los “rebeldes moderados” (terroristas) en Siria. Lo que preocupa a los estrategas de Beijing es que dichos militantes causen violencia si regresan a Xinjiang en China, cruzando las fronteras de Tayikistán.

La presencia del ejército chino en Siria se sumará al apoyo de los asesores militares iraníes, junto con el poder aéreo de Rusia y los combatientes de Hezbolá, una alianza que ha sido vital en la victoria del ejército sirio contra el Estado Islámico y otros grupos yihadistas que prácticamente han sido derrotados en Siria.

Actualmente cientos de miles de refugiados sirios han regresado y continúan regresando a su país, pero la amenaza terrorista aún no termina.