Silicon Valley ofrece transfusiones de sangre “millennial” para combatir la vejez

Ensenada, Baja California. 12 de julio de 2017 (Informe § Hokana).- Según la mitología griega, cuando se consume “ambrosía”, la sangre que corre a través de las venas se sustituye por “Icor”, un líquido dorado. La tambrosía, consumida sólo por dioses y diosas, concede la inmortalidad.

Ambrosia es también el nombre de una “startup” que pretende combatir el envejecimiento. Pero en lugar de un fluido dorado que fluye a través de las venas de los dioses, el producto que la compañía ofrece es la sangre de los jóvenes, sangre real, donada por adultos de entre 18 y 25 años, misma que se inyecta en los clientes mayores de 35 años dispuestos a pagar 8,000 dólares.

Tratando de engañar a la muerte

“Sé lo que estás pensando”, afirmó el fundador de Ambrosia, Jesse Karmazin, en una entrevista para el portal Mic. “Es una de esas obsesiones de la gente de Silicon Valley”.

Es verdad: Silicon Valley tiene una fascinación con la inmortalidad. Se han invertido miles de millones en investigaciones y nuevas empresas que abordan el asunto de la longevidad. Por ejemplo, el famoso inversionista Peter Thiel, un multimillonario miembro del consejo de Facebook y asesor de Trump, ha invertido millones en medicamentos anti-envejecimiento.

Por el momento Ambrosia todavía no ha recuperado capital, y Karmazin afirma que la compañía no tiene ninguna relación con Thiel o con el gobierno americano.

En realidad, explica Karmazin, los clientes de Ambrosia son “una mezcla de diferentes tipos de personas”.

En su mayoría son estadounidenses quienes actualmente están sometidos al tratamiento experimental, un poco más de hombres que de mujeres, según Karmazin. La compañía atiende “médicos, abogados, directores generales de biotecnología, alguien que trabaja en el mundo teatro y otros individuos de una variedad de industrias diferentes”.

Actualmente Ambrosia tiene dos clínicas, una en Florida y otra en San Francisco. “El tratamiento es grande: son dos litros, que es una cantidad bastante significativa de sangre, como cuatro pintas si usas el sistema de medición americano”, explica el fundador.

Por 8,000 dólares la transfusión, es claro que las inyecciones de sangre están destinadas a los clientes que tienden a tener un poco más de ingresos disponibles. Y Ambrosia no será asequible para todos, el precio ni siquiera es rentable en está etapa de prueba; Ambrosia no está generando ganancias todavía.

La compañía consigue su plasma gracias a los donantes de sangre, comprando en los bancos de sangre, una industria que como Karmazin señala, está fuertemente regulada y es cara.

El fundador asegura que se tienen pruebas subjetivas y objetivas de que el tratamiento es concluyente. Mencionó que los clientes lucen más jóvenes después del tratamiento, y presentan una energía más elevada, duermen mejor y se sienten más fuertes. También señaló que la gente ha tenido “mejoras dramáticas combatiendo la enfermedad de Alzheimer”.

Desde un punto de vista objetivo, Karmazin explicó que el tratamiento Ambrosia puede mejorar el colesterol, los niveles de placas amiloideas (placas en el cerebro) y reducir el riesgo de cáncer.

“Quiero ser claro, en este punto: funciona”, dijo Karmazin. “Esto revierte el envejecimiento, estamos bastante seguros en este punto. Esto es concluyente. Es probable que hayamos terminado con el ensayo clínico. Ha funcionado tan bien que vamos a empezar a tratar a la gente. Estamos bastante sorprendidos con esto. En verdad funciona, realmente no hay duda de si funciona o no “.

Ciencia en ciernes

Hace algunas décadas, los llamados estudios de parabiosis, en los que la circulación de animales viejos y jóvenes estaba conectada para que su sangre se mezclara, sugirió que la sangre joven puede rejuvenecer a los ratones envejecidos.

Un reciente resurgimiento de la inusual técnica ha mostrado efectos benéficos sobre los músculos, el corazón, el cerebro y otros órganos, y algunos investigadores están investigando sobre las propiedades de la “sangre joven” para descubrir los factores específicos que expliquen estas observaciones.

Un estudio de 2014, por ejemplo, sugirió que las inyecciones repetidas de plasma de animales jóvenes eran una alternativa fácil a la parabiosis. En 2016, una empresa llamada Alkahest inició junto a la Universdad de Stanford un estudio de plasma joven en 18 personas con enfermedad de Alzheimer, evaluando su seguridad y con el fin último de averiguar si el tratamiento puede aliviar problemas cognitivos u otros síntomas del padecimiento.

Otro ensayo en un hospital de investigación en Corea del Sur actualmente está examinando si la sangre del cordón umbilical o el plasma jóven pueden prevenir el síndrome de fragilidad en los ancianos.

En el caso de Ambrosia, la compañía clama haber realizado un ensayo clínico existoso con humanos. El estudio fue realizado por primera vez en junio de 2016. Y fue más bien pequeño (sólo 18 personas).

Phuoc V. Le, profesor asistente en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California en Berkeley y profesor asociado de Medicina Interna en la Facultad de Medicina de la UC de San Francisco, explicó al portal Mic que un ensayo clínico de este tamaño es “minúsculo” y sólo es un primer paso para asegurarse de que no haya reacciones adversas.

“Algo como esto necesita tener grandes ensayos clínicos durante años antes de que se puedan hacer afirmaciones tan fuertes como las que están haciendo”, dijo Phuoc V. Le. Agregó que “esto está a años de distancia de ser real” y que eso es algo que los consumidores deben tener en cuenta. “Este es un remedio no probado.”

Nir Barzilai, profesor de endocrinología en el Colegio Albert Einstein de Medicina y director del Instituto Einstein para la Investigación del Envejecimiento, también está de acuerdo en que el tratamiento de Ambrosia aún no puede ser llamado concluyente.

“Habría que realizar ensayos clínicos en los que algunos participantes ancianos reciban infusiones de otra cosa en lugar de la sangre de personas más jóvenes debido a que el efecto placebo en estos ensayos es alto”, explicó.

Por su parte, Derek Huffman, profesor asistente de farmacología molecular y medicina en el Colegio Albert Einstein de Medicina, afirma que la voluntad de tratar a las personas con transfusiones de envejecimiento en este punto es, a su juicio, “una distorsión de los estudios”. Agregó que “no quiere decir que dicha área floreciente de la ciencia no sea prometedora o que las estrategias relacionadas no lleguen a buen término para lograr revertir el envejecimiento con éxito, pero requerirán un enfoque mucho más específico y bien ajustado”.

Vampirismo del siglo XXI

También es importante considerar las implicaciones éticas de compañías como Ambrosia. Las poblaciones vulnerables, como las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular, o padecen de Alzheimer o demencia, no pueden y no quieren esperar; por lo que es irresponsable para Ambrosia hacer promesas de reversión o mejoría de dichos padecimientos cuando sus tratamientos no son concluyentes, y sobre todo tomando en cuenta el costo considerable.

“Por ejemplo, si yo vivo en Palo Alto y he ahorrado 8,000 dólares, y estoy viendo a mis padres morir de demencia: podría considerar gastar; esencialmente todos mis ahorros, en algo que no está probado”, dijo el profesor Le.

En segundo lugar, como Karmazin mencionó, la compañía obtiene plasma mediante la compra de sangre de los bancos de sangre. Si este tipo de tratamiento fuera a aumentar, y las compañías tuvieran millones de personas que lo usan, la demanda de sangre joven sería astronómica.

“¿Podríamos llegar al día en que los jóvenes están vendiendo su sangre en el mercado para compañías como Ambrosia?” el profesor Le formuló la hipótesis. “Y entonces, ¿qué hacemos en términos de equilibrar el bien público? porque si yo fuera un paciente en un hospital y necesitara plasma porque tengo una condición médica muy avanzada, tal vez la Cruz Roja no pueda darme el plasma, porque la gente prefiere vender su sangre a una empresa antes que donarla”.

Esta mercantilización de la sangre puede terminar en un escenario similar al de los mercados negros de órganos. La práctica puede coaccionar y dañar desproporcionadamente a los pobres, mientras beneficia a una élite adinerada. Al igual que sucede con las muertes ocasionadas por el tráfico de órganos, alguien podría poner en riesgo su vida, o incluso ser asesinado para “vender” toda su sangre a una persona rica y el tipo de víctima de este mercado, al igual que el mercado de órganos, será siempre alguien extremadamente pobre.

 

Fuentes: 

Mic (2017, 14 de junio). Inside Ambrosia: Could infusions of millennial blood make you young again? Scientists have doubts. Recuperado de: https://mic.com/articles/179829/inside-ambrosia-could-infusions-of-millennial-blood-make-you-young-again-scientists-doubt-it#.rlsXeocTX