Crean catálogo de sitios arqueológicos amenazados en Medio Oriente

Concierto organizado por el gobierno ruso tras la primera liberación de Palmira en mayo de 2016

Ensenada, Baja California. 12 de junio de 2017 (Informe § Hokana).- El gran medio oriente comprende zonas arqueológicas de suma importancia. Grandes civilizaciones florecieron en la región. Particularmente destaca el caso de los países como Irak y Siria, que se crearon sobre las ruinas de la antigua Mesopotamia, conocida como la «cuna de la civilización» por ser el lugar de nacimiento de la antigua Sumeria (4500-2004 A.C.) la primera civilización de la Historia: el origen de la religión organizada, la agricultura y la palabra escrita.

Los arqueólogos han utilizado las huellas dejadas por las primeras ciudades humanas para adquirir una comprensión profunda de la Historia, pero sólo pueden seguir haciéndolo si los sitios que estudian tienen la protección adecuada. La herramienta más reciente para avanzar en esta causa y aminorar las consecuencias de la destrucción del patrimonio histórico es la nueva base de datos conocida como Endangered Archaeology in the Middle East & North Africa (EAMENA) Database, una rica fuente de información, que incluye imágenes de satélite e informes publicados sobre los sitios arqueológicos amenazados en esa parte de el mundo.

Con el apoyo de las universidades de Oxford, Leicester y Durham, y creado en colaboración con el Getty Conservation Institute y la plataforma de código abierto del World Monuments Fund Arches, esta nueva base de datos, que se publica en inglés y en árabe, utiliza un mapa interactivo que rastrea la distribución de los sitios bajo amenaza.

Petra, Jericó, y el antiguo puerto de Byblos son solo tres ejemplos de los miles de sitios arqueológicos amenazados en el Medio Oriente. En un comunicado de prensa que anunció el lanzamiento del proyecto a finales de mayo de 2017, el director de EAMENA, el Dr. Robert Bewley, explicó que «no todos los daños y amenazas a la arqueología pueden ser prevenidos, pero pueden ser mitigados a través del intercambio de información y las habilidades de los especialistas». Además de la destrucción causada por la guerra, los sitios arqueológicos también sufren por el saqueo, las prácticas agrícolas, la construcción de gasoductos, los campos de refugiados, la minería, y la erosión natural.

Ahora se sabe también que el Estado Islámico se financia parcialmente con el saqueo de artefactos antiguos de Irak y Siria que se venden en el mercado negro.

Además del saqueo, los yihadistas destruyen el patrimonio arqueológico como parte de su «guerra santa» en contra de los infieles. En 2017, destruyeron partes de las ruinas de Palmira, una antigua ciudad romana conocida como «la perla del desierto», localizada en el actual territorio de Siria y finalmente rescatada por el ejército sirio con el apoyo de las fuerzas armadas rusas.

Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad

León que come un hombre, uno de los marfiles de Nimrud (moderna provincia de Nínive, Iraq)

El comienzo de esta nueva oleada de saqueo y destrucción del patrimonio histórico del medio oriente puede rastrearse al año 2003, cuando el diario británico The Guardian reportó la publicación de la primera lista autorizada de los tesoros que fueron robados o destruidos durante el caos que siguió a la caída de Bagdad, durante la invasión a Irak por parte de una coalición internacional liderada por el gobierno estadounidense de George W. Bush.

Entre los miles de artefactos saqueados del museo nacional iraquí en Bagdad -que alberga la mayor colección de arte mesopotámico del mundo- se encontraba el «León que come un hombre», un relieve en marfil decorado en oro y piedras preciosas, uno de los objetos más preciados del museo, correspondiente a la época del Imperio Neo-asirio (912-612 A.C.), que fue, según algunos historiadores como Richard Nelson Frye, el primer imperio verdadero en la Historia.

Los neo-asirios fueron herederos directos de la milenaria civilización Asiria, cuyos orígenes se remontan hasta 2,500 A.C. Asiria tuvo el primer ejercito que equipó a su soldados con armas de hierro y fueron creadores de la tecnología del carro de guerra: la unidad de militar móvil transportada en carruaje tirado por caballos que sería copiado por egipcios, persas, griegos y romanos.

Junto a los adelantos militares que les permitieron consagrarse como el primer imperio intercontinental, llegaron los logros culturales como la primera biblioteca del mundo, la Biblioteca de Asurbanipal, cuya colección de textos en tablas de arcilla incluyó el antiguo poema sumerio «La Epopeya de Gilgamesh», la obra más antigua que conocemos de la literatura universal. La biblioteca fue la primera en tener muchas de las características de una clasificación bibliográfica moderna y proporcionó a los historiadores mucha información sobre las primeras civilizaciones.

Además sabemos que los antiguos asirios hablaban lenguas semíticas (pertenecientes a la macrofamilia de lenguas afroasiáticas) como el acadio. En el período Neo-Asirio, un segundo idioma semita: el arameo, se convirtió en la «lingua franca» del nuevo imperio, cuya influencia permanecería en toda la región del Medio Oriente, aún siglos después de la caída imperial. El arameo fue la lengua materna de Jesús de Nazaret.

Fuentes:

El Camino College. (2016, 14 de julio). Summary of Looted Objects from the Iraq Museum. Recuperado de: http://www.elcamino.edu/faculty/eatherton/summary_of_looted_objects.htm

Open Culture (2017, 02 de junio). 20,000 Endangered Archaeological Sites Now Catalogued in a New Online Database. Recuerpado de: http://www.openculture.com/2017/06/20000-endangered-archaeological-sites-now-catalogued-in-a-new-online-database.html

Study (2017) Neo-Assyrian Empire: Art & History. Recuerpado de: http://study.com/academy/lesson/neo-assyrian-empire-art-history-quiz.html