El Brexit es un hecho. ¿Por qué Europa sigue hablando inglés?

Ensenada, Baja California. 30 de septiembre de 2020 (Informe § Hokana).- Los procedimientos del divorcio que aparentemente será el más largo de la historia de la humanidad continúan; el Reino Unido todavía está luchando por salir lentamente de la Unión Europea. Los británicos están tratando de elaborar un acuerdo comercial de salida que mejor funcione a sus intereses, y continúan insistiendo en la amenaza de abandonar las negociaciones dando un portazo sin ningún acuerdo pactado. Quizás, en algún momento dado, la amenaza de que Londres saldría abruptamente de la UE habría tenido cierto impacto, pero eso fue antes de que pasaran cuatro años de ver a los británicos fingiendo que abandonan rápidamente la UE a la velocidad de un glaciar.

En 2020 es difícil tomar en serio cualquier amenaza de acción abrupta por parte de los ingleses. Sin embargo, Inglaterra continúa teniendo cierto poder en la UE y se deriva de algo completamente insospechado. Y este aspecto debería plantear muchas preguntas para el futuro de la UE, pero por alguna razón rara vez se menciona: la eliminación del núcleo de habla nativa de la lengua inglesa de la Unión Europea.

EVROPA

En teoría, las ideas que unen a la UE son cuatro: la creencia en la democracia liberal, los derechos humanos (y el monopolio occidental en la interpretación de esta idea), la unidad geográfica europea (excluyendo a los malvados rusos) y la fe ciega en una especie de capitalismo amigable con una minúscula dosis de Gobierno-Niñera (el modelo neoliberal). Hasta qué punto estos «pilares» de la unión se enseñan en las escuelas de las naciones europeas es un tema a debate. Muy a menudo, las ideas que cada sociedad debería conocer a profundidad son abandonadas al ámbito de lo esotérico, debido a su exclusión temática en la educación pública convencional. Pero en contraste con esto, hay una cosa que definitivamente sí se les enseña a todos los niños en la UE, independientemente del sistema educativo, y es el inglés.

La incómoda pero verdadera razón del por qué Europa «habla» inglés va más allá de la respuesta cliché: es que es la lengua internacional.

En 1973, Reino Unido, con Irlanda y Dinamarca se unieron a la Comunidad Económica Europea (predecesora de la UE), ampliando la comunidad de seis a nueve naciones; pero en aquel entonces el francés era el idioma dominante en las instituciones europeas, y lo seguiría siendo hasta la década de los 90s.

La Guerra Fría había terminado con la disolución estrepitosa de la Unión Soviética. Y las naciones de Europa Central y Oriental (algunos de ellos ex-repúblicas soviéticas), que originalmente habían tenido el ruso como «lingua franca», estaban listas para «volverse europeas». Pero en lugar de acercarse a una lengua romance, eligieron el inglés como forma de «occidentalización», todo en el contexto de una jugada geo-económica maestra.

En 1991, el mismo año en el que la URSS dejó de existir, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) estableció su sede de Londres, desde donde se canalizó la inversión hacia Europa del Este. Cuando los países escandinavos se unieron a la UE en 1995, la balanza se inclinó todavía más hacia la lengua inglesa.

Mientras EU se convertía en la potencia unipolar en el mundo, a nivel práctico, el inglés desplazó al francés en la mayoría de las instituciones de integración en Europa; y ya entrado el Siglo XXI, las generaciones europeas más jóvenes (ya fueran españoles, griegos o checos) ya lo aprendían como segunda lengua en la escuela. Hoy por hoy, la mayoría del personal que trabaja en Bruselas (sede de la UE y capital de una país francófono) se comunican en inglés en lugar del francés o el alemán, que son los otros dos idiomas de trabajo de las instituciones europeas.

Good Night, and Good Luck

Pero ahora los británicos se han ido y no volverán jamás. ¿Por qué, entonces, los niños de Alemania, Francia, Italia y España (las cuatro economías más grandes de la UE) deberían amarrar su destino como ente político colectivo al inglés?

Con la salida del Reino Unido, el único país realmente grande de habla inglesa es Irlanda, que no está particularmente orgulloso de este hecho. Dentro de la propia Irlanda, la restauración de su lengua materna (gaélico irlandés) es un tema recurrente en las noticias nacionales.

Y además, con todo respeto para los irlandeses; la UE, lógicamente, no tendría por qué gravitar en torno al inglés irlandés, que resulta verdaderamente periférico, cuando dicha nación es un actor más bien pequeño y más alejado del corazón de Europa. Igual de absurdo resultaría forzar el uso del griego o peor, del ruso.

El verdadero centro de Europa, como lo muestra el mapa conocido como “Banana Azul”, recorre el territorio del antiguo Sacro Imperio Romano Germánico (más Inglaterra). Este es el corazón económico y demográfico de Europa. Eliminando a Londres del panorama lingüístico, estamos ante una triada moderna que básicamente es italo-franco-alemana.

Si la UE es realmente tan independiente como asegura ser, quizás sea el momento de empezar enseñar a los niños de todo el continente el idioma francés, alemán o italiano… o alguna combinación de los tres. Seguir dominados por la lengua inglesa solo demostrará lo que los «realistas» de las relaciones internacionales han afirmado por años: que la UE está sometida a la OTAN y a Washington. Si la Guerra Fría en verdad terminó y EUA se aleja de Europa (y del mundo) en la era Trump; una Unión Europea independiente y poderosa, seguramente hablará su(s) propio(s) idioma(s). ¿Or Not?

Fuentes:

Strategic Culture (2020, 18 de septiembre). Brexit: Why Does Europe Continue to Speak English? Recuperado de: https://www.strategic-culture.org/news/2020/09/18/brexit-why-does-europe-continue-to-speak-english/

Pangeanic (2020, 18 de septiembre). Brexit: the demise of English as an international language? Recuperado de:https://www.pangeanic.com/knowledge_center/brexit-the-demise-of-english-as-an-international-language/#