Alcântara, el puerto espacial brasileño que las potencias mundiales envidian

Ensenada, Baja California. 15 de julio de 2017 (Informe § Hokana).- Desde la década de 1990, Brasil apostó seriamente por un programa espacial independiente, y a diferencia de otros países en la región latinoamericana como México o Colombia, cuyos lanzamientos satelitales y programas espaciales dependen en gran medida de convenios con la agencia espacial norteamericana (NASA) y centros de lanzamiento en el extranjero; los ambiciosos planes espaciales brasileños llevaron al gigante del sur a la creación de su propio Centro de Lanzamiento Espacial en Alcântara (CLA), en el estado de Maranhão, al norte de Río de Janeiro.

En un comunicado reciente de la Agencia Brasil, la principal agencia nacional de noticias, se asegura que países como Estados Unidos, Francia, Rusia e Israel están interesados ​​en utilizar el “cosmódromo” brasileño.

Geografía privilegiada

El Centro de Lanzamiento de Alcântara es el puerto espacial terrestre más próximo al ecuador. Esta ubicación especial proporciona a cualquier lanzamiento un impulso natural de casi 2,400 kilómetros por hora, gracias a los efectos de rotación terrestre, lo que proporciona ahorros significativos en el combustible de los cohetes y a su vez, permite cargas útiles más pesadas en el lanzamiento.

En entrevista a Sputnik Brasil, José Raimundo Barga Coelho, Presidente de la Agencia Espacial Brasileña, afirmó que “la base para lanzamientos espaciales está ubicada prácticamente en el ecuador, es decir, sólo dos grados hacia el sur. Para los lanzamientos espaciales más ventajosos, esta es quizás la mejor plataforma de lanzamiento del mundo”.

Coelho agregó que muchos países que buscan lanzar satélites “en cierto sentido, miran con envidia nuestra base”.

Entre estos países está Israel. Debido a su ubicación geográfica, cada vez que se intenta lanzar un satélite desde suelo israelí, debe lanzarse hacia el oeste, contra el giro de la Tierra, a través del Mar Mediterráneo en lo que se conoce como una órbita retrógrada. Israel utiliza este tipo de lanzamiento espacial para asegurar que las partes del cohete que se desprenden en un lanzamiento por etapas, caigan en el Mediterráneo y no en los países árabes vecinos; asegurándose también que otras naciones no puedan recuperar la tecnología espacial israelí en caso de un lanzamiento fallido.

Este tipo de lanzamientos, sin embargo, significan más gastos en combustible adicional para los cohetes y una carga útil pequeña en órbita.

El acercamiento de Brasil con Israel es cada vez más probable en el contexto de la destitución de Dilma Rousseff. Cuando el presidente no electo de Brasil, Michel Temer, anunció entre sus primeros movimientos que José Serra, afín a la comunidad judía brasileña, sería ministro de Relaciones Exteriores; e Ilan Goldfajn, economista que nació en Israel, se convertiría en el presidente del Banco Central en Brasil.

Injerencia del norte

El golpe de timón de Michel Temer (acusdo incluso de ser informante de la CIA), puso en duda la continuidad de la colaboración espacial de Brasil con Rusia conocida como “Cruz del Sur”, programa que comenzó en 2005 con el gobierno de Luis Inacio Lula Da Silva.

Temer parece querer regresar en el tiempo, nombrando a Raúl Jungmann ministro de Defensa. Jungmann había fungido ya como ministro de Desarrollo Agrario en el segundo Gobierno de Fernando Henrique Cardoso, cuando se firmó un acuerdo que cedía la base de Alcántara a Estados Unidos.

Corría el año 2000, el entonces presidente Cardoso firmó el Acuerdo de Salvaguardas Tecnológicas con EU, mismo que permitiría que el Pentágono tomara control absoluto de Alcántara. El acuerdo el daba estatus de extraterritorialidad al gobierno norteamericano, por lo que Brasil no podría ni siquiera controlar su propia base y mucho menos fiscalizar la entrada de equipos o personal.

El humillante trato incluso prohibía que los recursos por la “renta” de la base que el gobierno de EU pagaría a Brasil fueran usados para continuar con el programa espacial brasileño, según lo detalla el analista Alberto Moniz Bandeira en su libro ‘As Relações Perigosas: Brasil-EEUU (De Collor a Lula, 1990-2000)’.

Eel diario ‘Folha de Sao Paulo‘ criticaba que el dinero que Brasil recibiría (cinco millones por cada lanzamiento) no pudiera invertirse en el desarrollo tecnológico de su programa espacial. Según Luiz Alberto Moniz Bandeira, uno de los más respetados analistas de la política exterior brasileña, la cesión de la base a Estados Unidos tuvo “enorme resistencia dentro de las fuerzas armadas, donde gran parte de la oficialidad entendió que cerraría, al este, el cerco sobre la Amazonia brasileña, pues estaría situada, estratégicamente, en la entrada de la principal vía de acceso, este-oeste, lo que daría a los Estados Unidos facilidades para reunir medios de apoyo logístico en una eventual tentativa de ocupar el valle de los ríos Amazonas/Solimões. Un coronel de la reserva confirmó: “El acuerdo es un certificado final de sumisión a Estados Unidos”, mientras otros militares aseguraban incluso que el contrato por la base “dañaba la soberanía nacional”.

En 2001, gracias a la presión castrense, la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados decidió no aprobar el acuerdo con EU.

Al llegar Lula Da Silva a la presidencia, el proyecto conjunto con Norteamérica fue archivado definitivamente, representando un duro revés para el Pentágono. En el mes de julio de 2003, el Gobierno informaba la decisión de retirar el acuerdo con el argumento de que no había reciprocidad, ya que las autoridades brasileñas no tendrían acceso al recinto si se concretaba el proyecto. Pero el 22 de agosto de ese año, poco después del anuncio oficial, se produjo un accidente en Alcántara cuando se incendió un cohete que mató a 21 técnicos y destruyó la base de lanzamiento. Algunos medios aseguraron que se trató de un “sabotaje del Tio Sam”. Diez años después del “accidente”, la investigación de la Fuerza Aérea no pudo establecer con precisión las causas del incendio que paralizó el proyecto espacial.

Inspiración China

Entonces Alcântara, una destruida joya espacial brasileña, volvió a renacer con influencia asiática, resultado de una política internacional más diversificada durante el gobierno de Lula. La reconstrucción de las instalaciones se inspiró en la base de lanzamiento en Taiyuan, la provincia china de Shanxi.

Para octubre de 2004, 14 meses después de la explosión de Alcântara, Brasil lanzó con éxito su primer cohete sub-orbital, el VSB-30, fabricado en conjunto con Alemania. Y en 2007, Sergio Rezende, Ministro de Ciencia y Tecnología en el gobierno de Lula, visitó las instalaciones de China para asistir al lanzamiento del CBERS-2B, un satélite desarrollado en conjunto entre China y Brasil.

La nación latinoamericana que quiso conquistar el espacio

En 2006, con el fin de promover sus logros, la Agencia Espacial Brasileña (AEB) creó una exposición y organizó un seminario titulado “Brasil conquistando el espacio” en diversos centros de ciudades como Recife y Brasilia.

Entre las figuras destacadas estaba Marcos Cesar Pontes, el primer brasileño en el espacio, que durante 2005 entrenó junto a los cosmonautas rusos en “la Ciudad de las Estrellas”, lugar de entrenamiento cerca de Moscú.

Como parte de los acuerdos en 2005, Rusia y Brasil también firmaron un “protocolo de cooperación para la modernización de los lanzadores VLS-1” en el Centro de Lanzamiento de Alcântara.

De esta forma, Lula prefirió comenzar un programa que incluyó a la agencia espacial rusa, Roscosmos, para guiar y colaborar en los proyectos de la Agencia Espacial Brasileña (AEB) y del Comando General de Tecnología Aeroespacial (CTA), que es el centro nacional de investigación militar para el vuelo espacial y la aviación en Brasil.
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Pero con la llegada de Temer, el enfriamiento en las relaciones ruso-brasileñas fue evidente durante la Cumbre BRICS 2016 en la India, cuando Michel Temer no se reunió en privado con su homólogo ruso, Vladimir Putin. El presidente de Brasil fue el único líder del grupo de las economías emergentes formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) que no celebró reunión bilateral con Putin.
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Putin y la Cruz del Sur

El escenario cambió en julio de 2017, cuando en una visita de Temer a Moscú, los dos mandatarios se comprometieron en una declaración conjunta a reforzar el diálogo político en foros como el G20 y el grupo BRICS.
Durante el encuentro, mientras el neoliberal Temer se enfocaba en la miope búsqueda mercantilista de “inversión extranjera”, Putin aprovechó para proponer acuerdos en materia energética con su par brasileño, y sobre todo asegurar la continuidad de la presencia espacial rusa en Brasil, con la posibilidad de hacer lanzamientos conjuntos desde Alcântara. El mismo Putin destacó la importancia para Rusia de continuar con un programa que ya opera en Brasil desde tiempos de Lula: las cuatro estaciones del sistema de geolocalización GLONASS, el equivalente ruso al GPS estadounidense; una muestra de la importancia geoestratégica que la base espacial en el país sudamericano tiene para Rusia.
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Es notorio que tanto Brasil como Sudáfrica se han propuesto programas espaciales que les permitan ser autónomos en cuanto a los lanzamientos espaciales se refiere, emulando a sus contrapartes del grupo BRICS: Rusia, China e India. Pero el destino de estos dos países (los dos brazos en el sur-global del BRICS), ambos curiosamente debilitados por crisis políticas, es incierto. Al igual que el destino del programa espacial y la ciencia brasileña, que bajo el gobierno de Temer, han visto recortes de hasta 44% en sus presupuestos.

 

Fuentes:

Council of Hemispheric Affairs (2008, 10 de septiembre). Space Technology Comes to Latin America: Part of the Hemisphere’s Road to Autonomy. Recuperado de: http://www.coha.org/space-technology-comes-to-latin-america-part-of-the-hemisphere%E2%80%99s-road-to-autonomy/

Sputnik (2017, 06 de julio). EEUU quiere controlar el Centro Espacial de Alcántara (Brasil). Recuerado de: https://mundo.sputniknews.com/firmas/201707061070539985-cohetes-base-maranhao-raul-jungmann/

Aldeha.org (2015, 20 de julio). Los recientes acuerdos Brasil-Estados Unidos ¿El retorno del patio trasero? Recuperado de: http://aldhea.org/los-recientes-acuerdos-brasil-estados-unidos-el-retorno-del-patio-trasero/